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Cómo el Threat Hunting puede ayudar a detectar y contener ataques realizados con agentes de IA

Los ataques realizados con agentes de IA suponen ya un enorme desafío a la hora de gestionar vulnerabilidades

Un servicio de Threat Hunting proactivo puede detectar y contener ataques realizados con agentes de IA incluso cuando éstos consigan evitar la generación de alertas, evitando así que el ataque pueda ocasionar evolucionar hacia un incidente de seguridad

El 14 de septiembre de 2026, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) hizo público que había recibido la primera notificación de una brecha de datos causada por un ataque ejecutado usando un agente de IA. Este incidente evidencia, según la propia agencia, que los ataques realizados con agentes de IA «han dejado de ser un riesgo teórico y empiezan a materializarse en incidentes».

Esta noticia llega, además, en un momento en el que está creciendo la inquietud en torno al impacto que puede tener la IA en la seguridad de las organizaciones.

En las últimas semanas se hicieron públicos varios incidentes de seguridad causados por sistemas de IA de OpenAI o Anthropic durante la realización de pruebas de seguridad, al explotar vulnerabilidades y errores en la configuración de las mismas, respectivamente.

Sin embargo, el verdadero foco se encuentra sobre los ataques realizados con agentes de IA por parte de actores maliciosos.

Desde hace meses, los expertos en ciberseguridad han constatado la ejecución de ataques contra organizaciones que emplean sistemas de IA para detectar vulnerabilidades en tiempo récord, explotarlas con éxito, ejecutar malware capaz de evolucionar en tiempo real y adaptarse frente a las respuestas orquestadas por las empresas o instituciones atacadas.

Ante este peligroso escenario, resulta fundamental que las organizaciones se preparen para contener ataques realizados con agentes de IA y altamente automatizados.

¿Cómo pueden hacerlo? Los servicios de Threat Hunting proactivo pueden ser claves a la hora de detectar y contener ataques realizados con agentes de IA, particularmente cuando éstos puedan conseguir evadir la generación alertas de seguridad, puesto que los Threat Hunters trabajan mediante la asunción de Hipótesis de Compromisos y no una alerta.

A continuación, vamos a abordar las claves de los ataques realizados con agentes de IA y a explicar cómo el Threat Hunting proactivo es clave a la hora de evitar que deriven en incidentes de seguridad de relevancia en las organizaciones.

Los ataques realizados con agentes de IA van a ser una de las grandes amenazas de seguridad de esta era

El incidente de seguridad notificado a la AEPD, en el que se vieron expuestos datos personales e, incluso, documentos tan importantes como facturas no es un caso anecdótico.

Los expertos en ciberseguridad han constatado el uso de la IA como acelerador de las capacidades ofensivas de los actores maliciosos. ¿Por qué?

En primer lugar, porque detrás de los ataques realizados con agentes de IA puede haber actores maliciosos que carezcan de grandes recursos económicos y de elevados conocimientos. Puesto que estas carencias pueden ser compensadas por los sistemas de IA a lo largo de todas las fases de un ataque, desde la búsqueda de vulnerabilidades explotables en la infraestructura de una empresa, hasta la fase de ejecución, en la que la IA puede orquestar acciones para evadir los mecanismos de seguridad de las organizaciones.

En segundo lugar, porque como sucede en el día a día de las empresas con múltiples tareas y procesos legítimos, la IA permite a los actores maliciosos automatizar acciones y reducir el tiempo y los recursos que deben destinar a diseñar y gestionar ataques. Sobre todo, en lo que respecta a las técnicas de ingeniería social y a la búsqueda de vulnerabilidades y su explotación efectiva.

De hecho, los ataques realizados con agentes de IA difieren de los ataques ejecutados de forma manual en un aspecto clave: la IA puede analizar de forma simultánea múltiples activos en búsqueda de vulnerabilidades.

Todo ello evidencia que los ataques realizados con agentes de IA pueden ser cada vez más numerosos, automatizados, veloces, adaptables y difíciles de detectar y contener.

El uso de IA acelera la detección de vulnerabilidades y su explotación

Como venimos de señalar, y como evidencia el incidente de seguridad notificado a la AEPD, el uso malicioso de agentes de IA puede ser crucial en la detección y explotación de vulnerabilidades. Gracias a ellos, los actores maliciosos pueden:

  • Aumentar el alcance de su búsqueda de vulnerabilidades, detectando debilidades presentes en la infraestructura tecnológica que han pasado desapercibidas durante años.
  • Acelerar el proceso de detección de vulnerabilidades.
  • Encadenar la explotación de diversas vulnerabilidades. De tal forma que vulnerabilidades catalogadas inicialmente como de riesgo bajo, al ser explotadas de forma conjunta junto con otras debilidades pueden acabar provocando incidentes de seguridad muy graves.
  • Reducir de forma notable el tiempo que transcurre desde la detección de vulnerabilidades de día cero hasta su explotación. Un proceso que antes requería semanas ahora puede realizarse en horas.

Esto evidencia que los ataques realizados con agentes de IA suponen ya un enorme desafío a la hora de gestionar vulnerabilidades, tanto en lo que respecta a su detección, como en lo relativo a su subsanación.

Del malware desarrollado con IA al malware basado en IA

Otro elemento clave a tener en cuenta sobre los ataques realizados con agentes de IA es que hemos asistido a un velocísimo salto desde el malware diseñado empleando sistemas de IA hasta el desarrollo de malware basado en IA.

¿Cuál es la diferencia? En el primer caso, los actores maliciosos emplean sistemas de IA para desarrollar código malicioso con mayor rapidez y eficacia. Además, actores sin grandes conocimientos pueden desarrollar su propio malware.

Mientras que, en el segundo caso, estamos ante malware que usa IA para adaptarse y evolucionar durante su ejecución, lo que provoca que puedan evadir los sistemas de detección, pasar desapercibidos y persistir durante más tiempo, logrando que su impacto potencial sea mucho mayor. Casos ya documentados por investigadores confirman esta evolución.

En noviembre de 2025, el Google Threat Intelligence Group identificó PROMPTFLUX, un malware en VBScript que consulta periódicamente la API de Gemini para reescribir y ofuscar su propio código, llegando incluso a regenerar todo su código fuente cada hora con el objetivo expreso de evadir el software antivirus. El mismo informe documenta PROMPTSTEAL, empleado por el grupo vinculado a Rusia APT28 en operaciones reales, que genera en tiempo de ejecución los comandos de reconocimiento y exfiltración que utiliza, en lugar de llevarlos codificados de forma estática.

Meses antes, en agosto de 2025, ESET había descubierto PromptLock, el primer ransomware conocido impulsado por IA, capaz de generar dinámicamente scripts maliciosos adaptados al sistema de cada víctima. Por su parte, SentinelOne reveló la existencia de MalTerminal, un malware que incorpora un modelo GPT-4 para generar en tiempo real código de ransomware o una reverse shell según las circunstancias de cada ejecución.

Aunque varias de estas muestras se encuentran todavía en fase experimental o de prueba de concepto, todas apuntan en la misma dirección: un malware que ya no ejecuta una rutina fija, sino que decide y modifica su comportamiento sobre la marcha, dificultando su detección por firmas y prolongando su permanencia en los sistemas comprometidos.

En los ataques realizados con agentes de IA, la capacidad de escalar ataques y la rapidez de explotación pueden amplificar de forma exponencial el porcentaje de éxito de los mismos

En los ataques realizados con agentes de IA se pueden automatizar fases a lo largo de toda la Cyber Kill Chain

Lo que hemos ido apuntando se traduce en una realidad muy peligrosa: el uso de agentes de IA ofensiva ya se está detectando en toda la Cyber Kill Chain de los ataques.

De hecho, en el incidente hecho público por la AEPD «un tercero habría utilizado un agente de IA como instrumento para encadenar exitosamente distintas fases del ataque».

¿Qué supone que los actores maliciosos ya usen IA en toda la Cyber Kill Chain de los ataques? Como ya hemos señalado, esto facilita a los actores maliciosos automatizar gran parte de los ataques que realizan contra empresas y administraciones, incrementando la velocidad en la que se realizan, la capacidad de adaptación en tiempo real a los mecanismos de seguridad y las posibilidades de que tengan éxito.

Es más, el uso de IA en algunas fases de la Cyber Kill Chain se lleva detectando desde hace años, pero ahora nos encontramos en un escenario mucho más complejo. Puesto que, en los ataques realizados con agentes de IA la capacidad de escalar ataques y la rapidez de explotación pueden amplificar de forma exponencial el porcentaje de éxito de los mismos.

De ahí que la proactividad sea esencial a la hora de defender a una organización frente a ataques realizados con agentes de IA. Así, mediante un servicio de Threat Hunting proactivo es posible investigar escenarios de compromiso no alertados y anticiparse a la a la propia intrusión. Lo que agiliza de forma notable la respuesta de una organización ante un ataque que puede ser muy veloz, como ya hemos señalado.

El uso de IA por parte de los actores maliciosos va a obligar a las empresas a adoptar un enfoque proactivo en lo que respecta a sus estrategias de ciberseguridad.

Recomendaciones para hacer frente a los ataques realizados con agentes de IA

Ante la amenaza que suponen los ataques realizados con agentes de IA, el Centro Criptológico Nacional (CCN) lanzó una guía de buenas prácticas para hacer frente a los modelos de IA ofensiva.


Este organismo, que forma parte del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), recomienda a las empresas y administraciones públicas adaptar sus estrategias de ciberseguridad a partir de cuatro pilares básicos:

  • Reforzar los controles básicos de seguridad para impedir accesos ilegítimos a los sistemas de las organizaciones. Por ejemplo, optimizando las políticas de gestión de identidades y los mecanismos de segmentación y control de accesos.
  • Integrar la seguridad desde el diseño en los procesos de IT y OT, para prevenir la presencia de vulnerabilidades detectables y explotables por agentes de IA ofensiva.
  • Construir sistemas resilientes y seguros asumiendo que serán comprometidos, de cara a prevenir ataques y reducir el tiempo de respuesta ante los incidentes para limitar su impacto.
  • Usar la IA en el ámbito de la seguridad defensiva para acelerar la gestión de vulnerabilidades y mejorar la protección de la cadena de suministro de software.

Precisamente, los servicios de Threat Hunting pueden facilitar la adopción de las recomendaciones del CCN, sobre todo, si tenemos en cuenta que operan asumiendo Hipótesis de Compromiso.

Frente a un enfoque reactivo, los Threat Hunters investigan asumiendo que se han podido producir acciones maliciosas no detectadas por la tecnología defensiva. Lo que les permite detectar ataques desconocidos y dirigidos y que se ejecutan en un corto periodo de tiempo, como pueden ser los ataques realizados con agentes de IA.

Threat Hunting: La proactividad es clave para contener los ataques realizados con agentes de IA

Habida cuenta de todo lo que hemos ido apuntando en este artículo, resulta evidente que, para hacer frente a los ataques realizados con agentes de IA, las compañías y administraciones públicas necesitan enfocar su seguridad de una forma proactiva. Si se espera a detectar un evento de seguridad puede ser demasiado tarde.

¿Por qué? Si un ataque se puede automatizar en muchas de sus fases, realizarse más rápido y puede evolucionar durante su desarrollo, también puede mejorar a nivel de evasión de detecciones, por lo que un enfoque reactivo no va a ser suficiente para contenerlo y evitar que cause un daño operativo y económico notable a una organización.

Por eso, los servicios de Threat Hunting proactivo están llamados a ser críticos en la defensa de las infraestructuras tecnológicas de las empresas en los próximos años. Esta clase de servicio de ciberseguridad puede:

  • Utilizar EDR/XDR que hayan superado una evaluación interna y garanticen la posibilidad de realizar un servicio de Threat Hunting de calidad.
  • Investigar amenazas de forma continua y proactiva las 24 horas del día.
  • Detectar operaciones maliciosas que se ejecutan usando agentes de IA, incluso antes de que la tecnología defensiva lo haga.
  • Detectar actores maliciosos desconocidos gracias a un proceso de investigación basado en Hipótesis de Compromiso.
  • Realizar consultas sobre la telemetría disponible para identificar amenazas desconocidas.
  • Entender cómo operan los actores maliciosos, qué uso hacen de la IA, cuáles son las técnicas más innovadoras que emplean y cómo pueden evadir los mecanismos de detección y respuesta de una organización.
  • Responder de manera inmediata a cualquier operación maliciosa identificada y proveer de información de calidad a los equipos de respuesta a incidentes para limitar el impacto de los incidentes de seguridad y salvaguardar la continuidad de negocio.

En definitiva, los ataques realizados con agentes de IA suponen una creciente amenaza para compañías y administraciones públicas.

La noticia de que la AEPD ha sido notificada sobre un ataque en el que se empleó la IA para automatizar y encadenar varias fases con éxito evidencia que no estamos ante un riesgo teórico, sino ante un peligro real.

Por eso, es fundamental que las organizaciones optimicen su capacidad de identificación y gestión de vulnerabilidades y sus mecanismos de detección y respuesta a incidentes. Los ataques realizados con agentes de IA pueden ser más rápidos y adaptarse mejor (y en tiempo real) a las medidas orquestadas por los equipos defensivos.

Un servicio de Threat Hunting proactivo puede contribuir de forma decisiva optimizar la detección de amenazas sofisticadas y hacer frente a ataques que se ejecuten en un periodo de tiempo extraordinariamente corto.