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Ingeniería social hiperrealista. Is this the real life?

La ingeniería social hiperrealista supone una amenaza para los ciudadanos y las empresas

El uso de IA generativa permite a los actores maliciosos lanzar campañas de ingeniería social hiperrealista y llevar a cabo fraudes o infiltrarse en organizaciones

¿Has visto a unos jóvenes David Beckham, Zinedine Zidane o Alessandro Del Piero en un anuncio relacionado con el Mundial de Fútbol 2026 junto a Bad Bunny o Lamine Yamal? No lo has soñado, se ha usado IA para rejuvenecer a estas estrellas y devolverles la apariencia física que tenían cuando aún eran jugadores profesionales.

Todos somos conscientes ya de las virguerías que se pueden elaborar usando herramientas de IA, pero no podemos olvidarnos de que esta tecnología también se puede emplear para hacer el mal.

La ingeniería social hiperrealista es una peligrosa tendencia que se cierne sobre compañías, instituciones y ciudadanos.

Los ciberdelincuentes están aprovechando el potencial de las soluciones de IA generativa para suplantar identidades y crear identidades sintéticas que les permiten cometer fraudes contra personas (por ejemplo, mediante estafas de índole amorosa) y, sobre todo, contra empresas: ordenar transferencias de dinero suplantando la identidad de directivos, infiltrarse en las organizaciones usando identidades sintéticas, obtener credenciales de acceso a software corporativo, etc.

A continuación, vamos a abordar cómo los actores maliciosos están sacándole partido a la IA para diseñar y ejecutar campañas de ingeniería social hiperrealista que dificultan la capacidad de las víctimas para discernir si lo que ven y escuchan es real o falso.

La ingeniería social hiperrealista está impulsando las estafas en el ámbito de la inversión

Un estudio estimó que los fraudes ejecutados usando deepfakes provocaron pérdidas de 1.650 millones de dólares en 2025. La mitad de esta cantidad tuvo su origen en estafas relacionadas con el mercado de las inversiones.

En los últimos años han proliferado supuestas plataformas de inversión con famosos que recomiendan a los ciudadanos invertir en ellas siguiendo sus casos de éxito. Estas plataformas se promocionan en Facebook, X u otras plataformas aprovechándose del hackeo de cuentas en redes sociales para crear perfiles falsos.

Así, muchos grupos delictivos han sido capaces de crear deepfakes de imagen y audiovisuales de líderes políticos, empresarios, artistas o deportistas tan convincentes que algunas personas están dispuestas a invertir su dinero en plataformas de inversión falsas. Evidentemente, no existe ninguna plataforma de inversión, de tal forma que una vez realizada la transferencia de dinero a través de una web que simula ser legítima, la víctima pierde su dinero.

Esta peligrosa variante de ingeniería social hiperrealista no solo supone un peligro para las personas que invierten su dinero a través de cauces digitales, sino que, además, afecta a los empresarios, personalidades y organizaciones cuya identidad es suplantada, puesto que dañan su credibilidad, aunque no tengan nada que ver con las estafas.

La generación de identidades sintéticas supone una amenaza para el sector financiero

Una de las vertientes más peligrosas de la ingeniería social hiperrealista es el uso de IA para generar identidades sintéticas extremadamente creíbles.

¿Cómo se crean estas identidades sintéticas? Se usan datos reales sobre personas reales (por ejemplo, DNIs o números de la Seguridad Social) y se combinan con información de índole personal generada con IA. De tal forma que se consiguen identidades que simulan ser reales pero que no lo son. ¿Con qué fin? Acceder a financiación a través de compañías del sector.

Así, se han detectado campañas dirigidas a defraudar a compañías en ámbitos específicos como la financiación de automóviles o los préstamos al consumo.

La IA permite a los actores maliciosos generar identidades tan realistas que superan los controles impuestos por las entidades para acceder a los canales de financiación.

De ahí que no deba sorprendernos que, precisamente, el sector financiero, siempre a la vanguardia en lo relativo a la ciberseguridad, esté liderando los esfuerzos por adoptar estrategias, políticas y mecanismos de seguridad que permitan a las organizaciones detectar los fraudes cimentados a partir de ingeniería social hiperrealista.

La ingeniería social hiperrealista puede provocar cuantiosas pérdidas económicas

La ingeniería social hiperrealista, un arma en los conflictos geopolíticos que pone en jaque a las compañías tecnológicas

En abril de 2026, un estadounidense fue condenado a 9 años de prisión por contribuir al éxito de una operación fraudulenta que consistía en lograr que empresas tecnológicas estadounidenses y europeas contratasen a norcoreanos que utilizaban identidades sintéticas para hacerse pasar por trabajadores occidentales que prestaban sus servicios en la modalidad de teletrabajo.

Es decir, esta clase de fraude conjuga el robo de datos sobre personas reales con la generación a través de IA de imágenes, video y voz que los avalan. De hecho, algunos profesionales realizaban videollamadas usando la IA para, por ejemplo, eliminar su acento y hacerse pasar por estadounidenses.

Según Naciones Unidas, este sistema de creación de identidades sintéticas para lograr la contratación de norcoreanos en compañías tecnológicas reporta entre 250 y 600 millones de dólares a Corea del Norte y, junto al robo de criptomonedas, supone una fuente de ingresos clave para poder financiarse en un contexto geopolítico especialmente difícil.

Además, debemos contemplar otros objetivos relacionados con este sistema delictivo: infiltrar a trabajadores en las empresas que pueden robar propiedad industrial e intelectual, acceder a secretos empresariales o favorecer la realización de ataques desde dentro propagando malware en los sistemas corporativos.

Igualmente, también es importante tener en cuenta el uso que se está haciendo de la ingeniería social hiperrealista en lo relativo a la manipulación de la opinión pública. La guerra de Irán o la creciente tensión bélica entre Pakistán y la India son solo dos ejemplos de cómo los deepfakes se están empleando en redes sociales para desinformar.

La ingeniería social hiperrealista explota la confianza de los profesionales en las jerarquías empresariales

Volviendo al terreno empresarial, resulta evidente que la ingeniería social hiperrealista se ha convertido en una amenaza de primera magnitud para compañías de todos los sectores y tamaños.

Los ciberdelincuentes pueden usar la IA para generar deepfakes sofisticados de prácticamente cualquier persona, no solo de empresarios o directivos conocidos. ¿Por qué? En la era digital, nuestra imagen y voz es fácilmente rastreable a través de las redes sociales, los medios o las webs corporativas.

De tal forma que los actores maliciosos emplean sistemas de IA para realizar deepfakes de voz o audiovisuales de cargos directivos en las empresas. ¿Con qué fin? Engañar a profesionales que trabajan en sus departamentos financieros. Es decir, personas que están habilitadas para realizar transferencias bancarias.

Por ejemplo, la directora de una multinacional en Singapur participó en una reunión por Zoom en la que estaba el CFO de su compañía, así como otros ejecutivos. Como resultado de esta reunión, la profesional autorizó una transferencia de medio millón de dólares. Ni una sola de las personas participantes en la reunión, salvo ella, era real.

Este caso no es anecdótico, cada vez se producen más fraudes a empresas cimentados sobre ingeniería social hiperrealista gracias al uso de herramientas de IA.

Además, los ciberdelincuentes juegan con dos elementos clave a su favor:

  1. La escasa formación sobre ciberseguridad que tienen las plantillas de las empresas y, especialmente, los profesionales que trabajan en los departamentos financieros.
  2. El poder de la jerarquía. Ningún profesional quiere cuestionar una orden directa de un superior. De ahí que no lleguen a preguntarse si la orden puede no ser real.

¿Se pueden evitar estas campañas de ingeniería social hiperrealista usando herramientas para validar si audios o imágenes son generados por IA? Ya existe esta clase de tecnología, pero las técnicas maliciosas están sofisticándose a un ritmo más acelerado de lo que pueden optimizarse los mecanismos de detección y protección automáticos. De tal forma que los ciberdelincuentes cuentan con herramientas y técnicas que les permiten engañar a las soluciones de detección de deepfakes.

Los expertos en ciberseguridad y ciberinteligencia son claves en la lucha contra los fraudes

La expansión del modelo Deepfake-as-a-Service impulsa la propagación de ingeniería social hiperrealista

Si la amenaza del uso de IA para realizar campañas de ingeniería social hiperrealista no fuese lo suficientemente peligrosa, en los últimos meses han proliferado ya modelos de Deepfake-as-a-Service.

Así, grupos delictivos han desarrollado herramientas usando IA que permiten realizar a actores maliciosos sin grandes conocimientos ni recursos realizar ataques de ingeniería social a cambio de que paguen por ello.

Por ejemplo, Haotian AI es un software malicioso basado en IA de origen chino que permite realizar deepfakes a través de WhatsApp, Microsoft Teams, Zoom o Instagram. Hasta el punto de que los ciberdelincuentes pueden cambiar su apariencia en tiempo real y, así, perpetrar toda clase de fraudes contra empresas, pero también contra ciudadanos.

La expansión de los modelos de Deepfake-as-a-Service amplía el número de potenciales actores maliciosos capaces de lanzar ataques de ingeniería social hiperrealista, desde videollamadas fake hasta suplantación de la voz de personas concretas en llamadas telefónicas.

Todo esto conlleva que en los próximos meses y años puedan aumentar de forma notable los ataques, así como su tasa de éxito.

¿Qué pueden hacer las organizaciones para protegerse frente a la ingeniería social hiperrealista?

Frente a un panorama de amenazas tan desafiante y peligroso, es imprescindible que las empresas tengan en cuenta los riesgos derivados de la ingeniería social hiperrealista. Por eso, es fundamental que las compañías cuenten con servicios de ciberseguridad que les permitan estar mejor preparadas frente a los fraudes diseñados y ejecutados gracias a sistemas de IA:

  • Threat Intelligence. Mediante esta clase de servicio se pueden descubrir los escenarios de ataque más plausibles en una organización en función de sus líneas de negocio. De esta manera, se pueden analizar las amenazas a las que se enfrenta una empresa en lo relativo a la ingeniería social hiperrealista, determinar el nivel de riesgo asociadas a ellas e implementar medidas para prevenir la actividad fraudulenta.
  • Servicio de vigilancia digital. Los expertos en ciberinteligencia llevan a cabo una detección de los riesgos organizacionales relacionados con las personas y verifican los historiales laborales y formativos de los profesionales para evitar los fraudes de identidades sintéticas.
  • Test de ingeniería social adaptados al uso de IA para suplantar identidades y generar identidades sintéticas. Esta clase de pruebas simulan ataques 100% realistas para comprobar la capacidad de una empresa de resistir a campañas de ingeniería social hiperrealista y para formar y concienciar a los profesionales y directivos sobre los riesgos de que sean víctimas de fraudes.

En definitiva, el perfeccionamiento de la IA y el desarrollo de herramientas y técnicas que permiten realizar campañas de ingeniería social hiperrealista suponen una gran amenaza para las empresas en esta era. Por eso, es crítico que las compañías tengan en cuenta esta clase de amenaza al diseñar su estrategia de ciberseguridad y, así, evitar ser víctimas de fraudes financieros o de espionaje.

Si Freddy Mercury se preguntaba «Is this the real life? Is this just fantasy?», la ingeniería social hiperrealista nos enfrenta a una nueva duda: ¿lo que vemos es real o es una pesadilla? Pueden estar millones de euros en juego.