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El estado francés y la inteligencia económica

Resumen

Francia es un ejemplo relevante de país donde el Estado apoya a las grandes empresas locales mediante sus servicios de inteligencia. Además, este país destaca por la transferencia de conocimiento desde la comunidad de inteligencia al ámbito privado a través de la creación de organizaciones y programas de formación que se han nutrido de la experiencia de antiguos miembros de los servicios de inteligencia. Dicho proceso ha permitido la generación de un pensamiento propio y original en materia de inteligencia económica. Sin embargo, los servicios de inteligencia franceses han priorizado la lucha contra el terrorismo, con la consecuente reducción de los recursos destinados a tareas de inteligencia en el ámbito económico, además de la necesidad de asumir nuevas responsabilidades derivadas de la irrupción del ciberespionaje.

Palabras clave: Francia, servicios de inteligencia, inteligencia económica, DGSE.

Introducción

El fuerte crecimiento experimentado por los flujos internacionales de capital y mercancías en las últimas décadas, impulsado por el fenómeno de la globalización, ha dado origen a una nueva era de rivalidad entre potencias. En este nuevo orden establecido, los Estados no solo se enfrentan por cuestiones territoriales, sino que también compiten por el dominio de los mercados1. Los intereses de las grandes empresas de un país se convierten así en un asunto estratégico, en particular en el caso de aquellas que cuentan con participación pública o pertenecen a sectores de especial relevancia, como la energía o la defensa. Por ello, los Gobiernos desarrollan distintas medidas para apoyar la actividad de las compañías nacionales en el exterior. De ellas, la acción diplomática es la más visible, pero la que alcanza especial relevancia por su impacto, aun siendo menos conocida, es la actuación de los servicios de inteligencia.

Entre otros países, Francia destaca especialmente por la utilización de sus servicios de inteligencia en beneficio de sus grandes empresas. Además, ha creado una escuela de pensamiento propio y original sobre la materia, con centros y programas académicos especializados. Frente a la noción de inteligencia competitiva, procedente del mundo anglosajón, en Francia se ha desarrollado el concepto de inteligencia económica. Si bien en un sentido estricto se entiende que este último término designa el conjunto de actividades llevadas a cabo por los Estados y, más especialmente, por los servicios de inteligencia en apoyo de las empresas nacionales2, en el país galo esta expresión amplía su significado para abarcar la aplicación de las tácticas, técnicas y procedimientos derivados de la comunidad de inteligencia, tanto militar como civil, en el ámbito de la empresa. Adicionalmente, el Estado francés cuenta en la actualidad con órganos especializados en inteligencia económica no solo en el seno de la Administración pública, sino también en los servicios de inteligencia.

Las operaciones francesas, conocidas desde la Guerra Fría, se distinguen tanto por su carácter agresivo como por afectar también a empresas de rivales económicos, aun perteneciendo a países aliados. De hecho, la preocupación estadounidense por las actividades galas a comienzos de los años noventa propició la filtración de detalles sobre estas a la prensa, lo que ofrece una oportunidad excepcional para conocer la naturaleza de las acciones llevadas a cabo.

El servicio de inteligencia exterior francés durante la guerra fría.

Los servicios de inteligencia franceses han defendido los intereses internacionales de las grandes empresas del país al menos desde los años sesenta. En un informe de la CIA para la comisión de inteligencia del senado estadounidense de agosto de 19663 se señalaba a Israel y Francia como los dos países aliados que más recurrían a labores de espionaje contra empresas americanas. En el caso francés, estas acciones se justificaban por el carácter público de las grandes compañías internacionales, por lo que en la práctica la comunidad de inteligencia estatal actuaba en beneficio de empresas públicas.

El nacimiento de la DGSE.

El servicio de inteligencia exterior francés nació con su actual denominación, la Direction Générale de la Sécurité Extérieure (DGSE, Dirección General de Seguridad Exterior) en 1982. Un año antes, François Mitterrand se había proclamado vencedor de las elecciones presidenciales, lo que suponía la primera victoria socialista en Francia desde 1958. Mitterrand desconfiaba del servicio de inteligencia exterior francés de entonces, el Service de Documentation Extérieure et de Contreespionnage (SDECE, Servicio de Documentación Exterior y de Contraespionaje), al que consideraba un reducto de la derecha gaullista.

El 17 junio de 1981, Pierre Marion fue nombrado director del SDECE4, a quien se encomendó la desmilitarización del servicio de inteligencia exterior, ante la necesidad de reclutar e integrar expertos civiles con competencias en materias específicas, como la lingüística o la tecnología. Marion asumió, además, el reto de modernizar un servicio apenas informatizado.
En su primer encuentro con el presidente Mitterrand, Pierre Marion recibió tres cometidos en materia de inteligencia: incrementar el espionaje en los países comunistas, desenmascarar las redes de espionaje soviéticas en Francia y ampliar las competencias del servicio de inteligencia en el ámbito económico, industrial y tecnológico5. Marion podría, a su vez, aportar su experiencia en el mundo de la empresa, dado que había trabajado en la aerolínea Air France, con la que estuvo desplazado en Japón y con responsabilidades en la región Asia-Pacífico, así como en la Société Nationale Industrielle Aérospatiale (SNIAS), en la que ejerció como director general para América del Norte. Al parecer, en ambos destinos había servido como colaborador externo (corresponsal honorable) del servicio de inteligencia exterior francés.

Tras la creación de la DGSE el 2 de abril de 1982, Marion encontró profundas resistencias entre los veteranos del servicio, lo que influiría en la duración de su mandato6. A pesar de ello, la DGSE cosechó diversos éxitos bajo su liderazgo. Uno de los primeros logros fue la venta de 40 cazabombarderos Mirage 2000 a la India. Francia competía con Estados Unidos y la Unión Soviética por la venta de un nuevo caza a la fuerza aérea india. La llamada “red Nicobar” consiguió establecer una fuente en la oficina del primer ministro indio, con la que obtuvo información esencial de la oferta estadounidense7 que permitió que el caza francés ganase el concurso. El primer Mirage 2000 fue entregado a la India en 19848.

La venta de cazabombarderos Mirage 2000 a la India se considera uno de los primeros éxitos en materia de inteligencia económica la Dirección General de Seguridad Exterior.

El fin de la Guerra Fría no se tradujo en un recorte de los presupuestos de la DGSE ni en una reducción de sus operaciones, como cabría esperar a raíz de los llamados dividendos de la paz, sino todo lo contrario: en 1992, el año posterior a la disolución de la Unión Soviética, el presupuesto de esta entidad se incrementó un 9% y su plantilla aumentó en mil efectivos9.

El espionaje económico francés en Estados Unidos.

A finales de los ochenta, la DGSE trabajó conjuntamente con los servicios internos franceses para captar informantes entre los empleados de las delegaciones en Francia de empresas tecnológicas estadounidenses, como IBM, Texas Instruments y Corning, esta última pionera en el campo de la fibra óptica10. La CIA y el FBI desarrollaron una operación conjunta entre 1987 y 1989 para investigar la infiltración de trabajadores en estas empresas y descubrieron que en los tres casos resultó beneficiada la compañía Bull, de propiedad pública francesa entre 1982 y 1994.

Los sucesivos casos aireados por la prensa estadounidense entre finales de los años ochenta y mediados de los noventa revelan la amplitud y alcance de las operaciones de inteligencia económica realizadas por la DGSE tanto en Estados Unidos como contra empresas estadounidenses en Francia, además de dar cuenta de las tácticas empleadas.

En 1988 agentes franceses de la DGSE identificaron el aeropuerto desde el que la empresa Boeing iba a realizar los vuelos de prueba del Boeing 747-400, que emitía una señal sin codificar a tierra, e interceptaron los datos transmitidos por el prototipo desde una vivienda próxima al aeropuerto11. Además, un grupo de empresas francesas asociadas a Airbus trató de comprar un proveedor de Boeing con la intención de conocer los «procesos, capacidades, costes, especificaciones y planes futuros de Boeing»12.

En 1991, ejecutivos de las multinacionales estadounidenses AT&T, NCR y GTE denunciaron en París el robo de documentos y material informático con archivos comerciales confidenciales de sus habitaciones de hotel13. Esa actividad se enmarca en las funciones desempeñadas por un departamento de la DGSE conocido como Service 7 (Servicio 7), aunque su nombre posiblemente haya cambiado a lo largo del tiempo. Una de sus acciones más célebres consistió en la instalación, en los años setenta, de micrófonos en los asientos de los aviones comerciales de Air France con el fin de permitir las escuchas a directivos estadounidenses que volaban a Francia14.

El 27 de abril de 1993 el diario The Washington Post publicó un documento presuntamente de origen francés15 en el que se detallaban, por país y sector industrial, los requerimientos de inteligencia, con indicación de objetivos específicos y la asignación de una prioridad de 1 a 3. En el campo de la industria aeroespacial y de defensa estadounidense, se mencionaban como requerimientos desde información de las disputas comerciales de Boeing con Airbus a las estrategias de alianzas de Bell, pasando por detalles técnicos de las especificaciones de los programas SDI, ATX y LHX16 e información de los prototipos del convertiplano Bell V-22 Osprey, el caza F-16 “Agile” y los aviones comerciales de pasajeros Boeing 757 y Boeing 767. Al día siguiente de su publicación en la prensa, el asunto fue llevado al congreso estadounidense por el representante Frank R. Wolf17.

Ese mismo año, la CIA recomendó a 48 empresas estadounidenses del sector aeroespacial y de defensa no acudir al Salón Internacional de la Aeronáutica y el Espacio de París-Le Bourget, el mayor evento de su género en el mundo, ante la amenaza de espionaje francés18. Si en la edición anterior de esta feria aeronáutica, celebrada en 1991, Estados Unidos exhibió una muestra de todos los aviones que habían participado en la Guerra del Golfo, en 1993 acudió únicamente con dos cazas F-16.

Las sucesivas filtraciones a la prensa estadounidense permiten sospechar de la existencia de numerosas operaciones de contrainteligencia para frenar las acciones de la DGSE. James Woolsey, director de la CIA entre 1993 y 1995, llegó a afirmar en 1993 que las operaciones de inteligencia contra empresas estadounidenses constituían el tema «más candente» después de la proliferación nuclear19.

Pero las empresas estadounidenses no fueron el único objetivo francés en ese período. Durante la disputa entre el consorcio alemán AEG-Siemens, el conglomerado japonés Mitsubishi y la corporación gala GEC Alshtom por el contrato del tren de alta velocidad surcoreano, el grupo alemán denunció en 1993 la interceptación de las comunicaciones por teléfono y fax de sus oficinas de Seúl. Con esta acción, la DGSE obtuvo información sobre el cálculo de costes del proyecto alemán y la compañía francesa consiguió ser la adjudicataria del concurso20.

Claude Silberzahn, director de la DGSE entre 1989 y 1993, reconoció en 1996 en un documental televisivo las tareas de espionaje a empresas extranjeras para beneficiar a las sociedades francesas. Para explicar este hecho, aludió a que es una acción a la que recurren «todos los servicios secretos de las grandes democracias» y que, en el caso francés, su justificación es aún mayor dado que el Estado es dueño de empresas o tiene participaciones en ellas21.

La institucionalización de la inteligencia económica.

Durante los años noventa se produjo en Francia un transvase de conocimiento de los servicios de inteligencia al ámbito de la empresa privada. Fue la década de la institucionalización de la inteligencia económica, en la que proliferó la creación de planes de formación académica, organismos y empresas públicas centrados en esta materia.

Chirstian Harbulot es considerado en Francia el padre de la Inteligencia Económica como disciplina académica.

En 1992, el Commissariat Général du Plan (CGP, Comisariado General del Plan), un organismo encargado de la planificación económica del Estado francés22, creó un grupo de trabajo dedicado a estudiar la inteligencia económica y estratégica de las empresas, presidido por el ingeniero Henri Martre, presidente de honor de Aeróspatiale. Su formación se debía a la percepción de que «el fin de la Guerra Fría, el surgimiento de nuevas potencias económicas, el proceso de globalización de los intercambios [económicos] y la revolución de las nuevas tecnologías» estaban produciendo una transformación en las «lógicas del poder, históricamente en el campo militar, hacia la esfera económica»23.

Este grupo de trabajo encontró resistencia dentro del CGP, fomentada por la creencia de que con el fin de la Guerra Fría la rivalidad entre potencias era cosa del pasado. El grupo demostró la utilidad de su enfoque de trabajo cuando presentó ante altos cargos de la Administración y la industria un estudio de la candidatura francesa al concurso de la fuerza aérea finlandesa para dotarse de un avión de combate de nueva generación24. El concurso había sido adjudicado en enero de 1991 al avión estadounidense McDonnell Douglas F-1825 y el estudio de caso presentado por la comisión Martre desveló las carencias en la gestión de la información de la candidatura francesa, que competía con el cazabombardero Mirage 2000-5.

Ese mismo año, se solicitó a dos expertos de esta comisión que creasen un laboratorio de ideas sobre inteligencia económica. La empresa INTELCO nació como célula de inteligencia del consorcio público francés COGEPAG26, dedicado a proveer de servicios de formación y mantenimiento a los países clientes de la industria francesa de armamento. INTELCO fue fundada por el general Jean Pichot-Duclos, que había ocupado previamente el puesto de director de la École Interarmées du Renseignement et des Études Linguistiques (Escuela Interarmas de Inteligencia y Estudios Lingüísticos) en colaboración con Christian Harbulot, al que se le consideraría «creador del concepto de Inteligencia Económica en Francia»27.

INTELCO surgió con el objetivo de promover el concepto de inteligencia económica en Francia a través de eventos patrocinados por el Institut des Hautes Études de Défense Nationale (Instituto de Altos Estudios de Defensa Nacional) y mediante acuerdos con universidades, además de proveer de servicios a instituciones y empresas28. Algunos de los primeros trabajos de INTELCO fueron informes para organismos del Ministerio de Defensa francés. Un informe para la Délégation aux Affaires Stratégiques (DAS, Delegación de Asuntos Estratégicos)29 anticipó varias tendencias actuales relevantes en inteligencia económica, en particular, la fusión de metodologías militares y civiles, el cruce de fuentes abiertas y la inteligencia convencional, las estrategias de influencia y la guerra de la información30.

El impacto obtenido por INTELCO llevó a que se cambiara su dependencia jerárquica dentro del holding COGEPAG. INTELCO había nacido dentro de la empresa STRATCO, dirigida por el general François Mermet, que había sido director de la DGSE entre 1987 y 1989 para luego pasar a ocupar un puesto de asesor del gobierno y encargado de reorganizar la inteligencia militar francesa.

Dos años después de su creación, en febrero de 1994 la comisión Martre publicó un informe31 en el que se presentaba un estudio comparado de los sistemas de inteligencia de otros países en el pasado y presente, así como un análisis de las debilidades y fortalezas del sistema francés. El documento pretendía sentar las bases para la creación de un modelo de inteligencia económica autóctono y original. Así, la elección del término inteligencia económica en detrimento del anglosajón inteligencia competitiva fue resultado de una acción deliberada. En el llamado informe Martre se recogieron diversas recomendaciones, entre las que figuraba como acción prioritaria la creación de una oferta formativa especializada en inteligencia económica.

Pichot-Duclos y Harbulot terminaron encontrando excesivas resistencias por parte de la dirección del holding COGEPAG y de las empresas subsidiarias32, lo que los llevó a asumir la necesidad de crear un proyecto nuevo para ofrecer formación en estrategia e inteligencia a altos cargos empresariales y futuros ejecutivos.

En 1997 nació la École de Guerre Économique (Escuela de Guerra Económica), establecida como un centro académico adscrito a la École Supérieure Libre des Sciences Commerciales Appliquées (Escuela Superior Libre de Ciencias Comerciales Aplicadas), una escuela de negocios parisina, y se basó en el trabajo previo de los dos fundadores de INTELCO. Actualmente ofrece formación de posgrado en materias como Estrategia e Inteligencia Económica o Gestión de Riesgos, Seguridad Internacional y Ciberseguridad. Según la propia escuela, uno de los pilares de su modelo ha sido «la transferencia de metodología desde el mundo militar hacia el mundo civil»33.

Por último, hay que destacar una pieza más del sistema de inteligencia económica francés. En 1992 se creó la Agence pour la Diffusion de l’Information Technologique (ADIT, Agencia para la difusión de información tecnológica), con el propósito de sistematizar la recopilación y difusión de la información de carácter tecnológico recogida por las embajadas francesas, además de desarrollar grupos especializados en inteligencia económica en el seno de la Administración francesa. Esta agencia ha estado dirigida desde 1994 por Philip Caduc, coronel de la gendarmería francesa en la reserva y, desde 2012, presidente del Syndicat Français de l’Intelligence Économique (SYNFIE, Sindicato Francés de Inteligencia Económica)34.

ADIT se convirtió en sociedad anónima en 2003 y, tras varios cambios de accionariado, en la actualidad solo está participada por el Estado francés al 10%. Cuenta con oficinas regionales en China, India, Irak y Argentina y sus principales áreas de negocio son dos: el asesoramiento a grandes empresas francesas en su internacionalización (inteligencia y diplomacia empresariales) y a las autoridades regionales en la búsqueda de oportunidades de negocio (inteligencia regional).

ADIT ha contado entre sus directivos con altos cargos de la DGSE y la Direction de la Surveillance du Territoire (DST, Dirección de Vigilancia del Territorio). En 2018, ADIT adquirió la empresa de seguridad e inteligencia GEOS35, presidida por el general en la reserva Didier Bolelli36, antiguo jefe de operaciones de la DGSE y también antiguo director de la inteligencia militar francesa.

La inteligencia económica francesa en el siglo XXI.

El cambio de siglo, en especial a partir de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, introdujo como tema central de la agenda internacional el terrorismo de carácter salafistayihadista. Esa amenaza se convirtió en la máxima prioridad de los servicios de inteligencia franceses, con la consiguiente reducción de los esfuerzos en materia de inteligencia económica. Además, entró en escena una nueva dimensión en el ámbito de la inteligencia: el ciberespionaje.

La nueva amenaza terrorista condujo a una de las más importantes reestructuraciones de los servicios de inteligencia franceses, con la fusión de la Direction de la Surveillance du Territoire (DST, Dirección de Vigilancia del Territorio) y Renseignements Genéraux (RG, Inteligencia General) para formar en 2008 la Direction Centrale du Renseignement Intérieur (Dirección Central de Inteligencia Interior) que, a su vez, sufrió una nueva reorganización en 2014 para pasar a denominarse Direction Générale de la Sécurité Intérieure (DGSI, Dirección General de Seguridad Interior) y depender directamente del ministro del Interior.

A la RG se le atribuía una buena implantación local en toda Francia y una buena conexión con los empresarios, que se perdió tras su desaparición. Pierre de Bousquet de Florian, director de la DST entre 2005 y 2007, denunció al asumir el cargo que no podía esperarse que los empresarios franceses pidieran ayuda a la organización si esta era tan secreta que no contaba con ningún número de teléfono de público conocimiento al que pudieran dirigirse.

Ante la prioridad concedida a la lucha contra el terrorismo y la disminución de la eficacia de la inteligencia interior en las sucesivas reorganizaciones, durante ese tiempo se generalizó la percepción de que el Estado francés dejaba de apoyar a sus grandes empresas37. A esto se unió la progresiva privatización de las compañías públicas y la salida del Estado de las sociedades participadas.

En 2003, a instancias del primer ministro, el diputado Bernard Carayon redactó un informe sobre el estado de la inteligencia económica francesa38. En él presentaba 38 recomendaciones, entre las que se incluía la mejora de la coordinación interministerial, la ampliación de la oferta educativa y la aplicación regional de la inteligencia económica. En definitiva, pretendía advertir de la necesidad de que el Estado impulsase políticas que ejerciesen una defensa activa de la competitividad y desarrollase una visión estratégica que permitiese a Francia ocupar una posición destacada en el mundo39.

Sin embargo, la sucesión de operaciones fallidas generó cierta falta de confianza en la capacidad del Gobierno francés y la DGSE para responder a las necesidades de sus compañías nacionales. En general, el empresariado percibía que los tiempos de reacción de la DGSE eran demasiado lentos, más propios de la Administración pública que del sector privado y, por tanto, incapaces de satisfacer las necesidades de las empresas40. Por ejemplo, los servicios de inteligencia galos no supieron anticipar en 2006 la compra de Arcelor41 por parte de la empresa siderúrgica india Mittal mediante una oferta pública de adquisición, que propició la formación de la mayor compañía mundial del sector. Del mismo modo, tampoco pudieron evitar la adjudicación en 2011 de las obras de construcción de la línea de alta velocidad saudí entre La Meca y Medina42 a un consorcio compuesto principalmente por empresas españolas, que se impuso al francés, liderado por las compañías Alstom y SNCF. Por otra parte, el director general de China Eastern Airlines, durante una visita en 2010 a las instalaciones de Airbus de Toulouse, denunció la manipulación de un maletín su propiedad mientras se encontraba en la habitación de su hotel43, una práctica a la que recurría habitualmente la inteligencia francesa, como reveló el antiguo director de la CIA, Robert Gates, en 201444.

La victoria de un consorcio español en el proyecto del AVE saudí entre la Meca y Medina se señala en Francia como un fracaso de sus servicios de inteligencia.

Un decreto gubernamental dio a conocer en 2013 la estructura interna de la DGSE, que cuenta con una de sus cuatro divisiones dedicada a la inteligencia económica, conocida como Service de Sécurité Économique (Servicio de Seguridad Económica). Esta unidad mantiene enlaces que asesoran a las grandes empresas francesas, así como a aquellas con intereses internacionales, especialmente cuando pertenecen a sectores estratégicos45, como la defensa, la energía y las infraestructuras. Así, en el caso de los contratos de defensa se habilita una «sala de operaciones» en la que participan miembros de los ministerios de Asuntos Exteriores, Defensa y Economía.

La DGSI también cuenta con un departamento dedicado específicamente a la inteligencia económica, denominado Sous-direction K (Subdirección K). La organización amplió su plantilla en 2015 con 500 nuevas incorporaciones, entre las que se encontraban, por primera vez, profesionales civiles46.

A consecuencia de las carencias y fallos percibidos, se produjeron diversos movimientos en la Administración francesa. En 2016 se crea el Service de l’Information Stratégique et Sécurité Économiques (SISSE, Servicio de Información Estratégica y Seguridad Económicas), dependiente del Ministerio de Economía y fruto de la fusión de dos organismos dedicados a la inteligencia económica —uno dependiente del Ministerio de Economía y otro del Primer Ministro—, y que cobra mayor relevancia dentro de la estructura administrativa. Sus principales objetivos se dirigen a «reforzar la acción llevada a cabo en favor de la protección y de la promoción de los intereses económicos, industriales y científicos fundamentales de la Nación, así como asegurar los medios de la soberanía económica de Francia»47. Por otra parte, en 2018 la comisión parlamentaria sobre inteligencia dedicó su informe anual exclusivamente a la inteligencia económica. A diferencia de otros informes anuales, su contenido era reservado, aunque pudo ser analizado por la prensa ya que estuvo durante cierto tiempo disponible. En dicho documento se recomendaba la creación de un comité dependiente del primer ministro que se encargase de la coordinación interministerial de los distintos organismos públicos, a fin de potenciar su efectividad48.

La inteligencia en el ámbito de Internet.

La otra gran novedad en el ámbito general de la inteligencia que ha afectado a Francia en el siglo XXI, aparte de la irrupción de la amenaza terrorista de carácter salafista-yihadista, es la consolidación de Internet como el principal medio de comunicación de masas.

Según la comunidad de inteligencia estadounidense, Francia formaba parte en 2013 del grupo de países «implicados extensamente en espionaje industrial» y ocupaba, por detrás de China, el segundo puesto, junto con Rusia e Israel, en cuanto al uso de prácticas de ciberespionaje agresivas49.

El Communications Security Establishment Canada (Centro de seguridad de las telecomunicaciones Canadá) detectó en 2009 un caso de software malicioso (malware) al que identificó como Babar, por el nombre de un personaje de dibujos animados francés. Este centro declaró en 201150 que, con «moderada certeza», se había tratado de una operación lanzada por una entidad estatal, concretamente una «agencia de inteligencia francesa». Los objetivos de Babar parecían ser organismos iraníes relacionados con el programa nuclear, algunas entidades supraestatales europeas y otros objetivos en países francófonos de África y Estados europeos, entre ellos España51.

Babar interactuaba con programas de ofimática, mensajería y videoconferencia para obtener documentos e interceptar comunicaciones. Posteriormente se detectó al menos una versión evolucionada de este software, la cual se relacionó con una operación más amplia realizada por el grupo Granja Animal52, bautizado así por expertos en ciberseguridad en alusión a los nombres de animales de ficción que emplearon los programadores del software malicioso para designar el código.

La confirmación de las actividades francesas en materia de ciberespionaje llegó de forma casual. Bernard Barbier, antiguo director técnico de la DGSE, impartió en septiembre de 2016 una charla ante alumnos de ingeniería de la Escuela Central de París53, en la que reveló detalles de diversas operaciones. Barbier mencionó una acción de ciberespionaje francesa dirigida a diversos Estados, entre ellos Canadá, España y algunos países francófonos de África, lo que concuerda con la actividad detectada del malware Babar.

Conclusiones

Francia destaca especialmente por la utilización de los servicios de inteligencia en beneficio de sus empresas. Además, su caso es singular dado el amplio volumen de información disponible acerca de estas acciones, como se constata en los informes de sus rivales económicos. La ausencia de información sobre otros países no significa que Francia sea el único país que realiza operaciones agresivas contra sus rivales económicos; por el contrario, estas prácticas son habituales en otros Estados con un importante número de empresas públicas que operan en el exterior o en los que existe, además, una difusa línea divisoria entre lo público y privado como, por ejemplo, Rusia y China. El caso francés también se distingue por el constante cuestionamiento público al que se somete esta actividad, cuando lo habitual en otros países es que estas operaciones se desarrollen de forma discreta. Adicionalmente, Francia es un referente internacional en inteligencia económica atendiendo al prestigio alcanzado por los organismos públicos e instituciones de enseñanza dedicados allí a esta materia.

Son varias las lecciones que pueden aprenderse del caso francés. La primera de ellas reside en la naturalidad con la que se asume que los servicios de inteligencia deben apoyar la actividad de las grandes empresas del país en el exterior y realizar labores de contrainteligencia en el territorio nacional. Esta normalidad se traslada a una circulación del personal veterano desde los servicios de inteligencia y la inteligencia militar francesa hacia las grandes empresas y los centros de formación. Basta señalar la relevancia que han tenido los sucesivos directores de la DGSE en el desarrollo de la disciplina de la inteligencia económica en Francia.

La segunda incide en el elevado grado de institucionalización de la inteligencia económica dentro de la Administración y las empresas públicas del país, con organismos y empresas centrados en exclusiva en esta materia. Es de destacar especialmente la existencia de centros de formación especializados, títulos académicos específicos y organizaciones profesionales que aseguran la formación continua y la transferencia de información entre empresas y profesionales.

Por último, el análisis del funcionamiento de estos servicios en otros países permite aumentar la concienciación de los directivos de las empresas españolas sobre la verdadera naturaleza de la competencia económica en los mercados internacionales, que en Francia se siente como una verdadera «guerra económica»54.

Ha de entenderse que las empresas son herramientas diplomáticas para cualquier país y su implantación en el exterior no representa solo prestigio, sino una importante contribución al crecimiento y desarrollo nacionales. Sin embargo, su éxito las convierte en potencial objetivo de acciones hostiles. El conocimiento de las técnicas, tácticas y procedimientos usados por otros servicios de inteligencia debe ayudar a diseñar y aplicar un sistema de contrainteligencia adecuado a la amenaza.

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Referencias
Referencias
  • 1Si la geopolítica se centraba en el estudio de las rivalidades territoriales, la geoeconomía persigue la supremacía económica (Olier, 2011: 19-33).
  • 2Díaz Matey, 2018: 24-26.
  • 3Citado en Nasheri, 2005: 15-16.
  • 4Para un repaso a su trayectoria profesional, véase Arboit, 2015.
  • 5Konstantopoulos, 2010: 28.
  • 6En sus memorias, Marion (1991) denuncia la falta de respaldo del Gobierno.
  • 7Balachandran, 2013.
  • 8Bobb, 1984.
  • 9Waller, 1992.
  • 10Scheweizer (1993: 21; 124-125) y Stewart (1994: 9-10).
  • 11Scheweizer, op. cit.: 122-124.
  • 12Tucker, 1997.
  • 13Blood, 2002: 231.
  • 14Dickey, 1991.
  • 15Mintz, 1993.
  • 16Respectivamente, la Iniciativa de Defensa Estratégica, el programa de caza de 5.ª Generación del que resultó ganador el F-22 Raptor y el fallido programa de helicóptero furtivo RAH-66 Comanche.
  • 17House of Representatives, 1993.
  • 18Estados Unidos, 1996.
  • 19Doyle, 1993.
  • 20Schmid, 2011: 214.
  • 21Karacs, 1996.
  • 22Creado en 1946 por el general De Gaulle, fue sustituido en 2006 por el Centre d‘Analyse Strategique (Centro de Análisis Estratégico) y, en 2013, por el Commissariat Général à la Stratégie et à la Prospective (Comisariado General de Estrategia y Prospectiva), adscrito a la oficina del primer ministro.
  • 23«Rapport Martre: Intelligence économique et strategie des entreprises», 2013.
  • 24«Hommage à Henri Martre, un des pères fondateurs de l’IE en France», 2018.
  • 25«F/A-18 Hornet», sin fecha.
  • 26Actualmente DCI.
  • 27«Christian Harbulot», 2018.
  • 28Gagliano, 2018.
  • 29Desde 2015, denominada Direction Générale des Relations Internationales et de la Stratégie (Dirección General de Relaciones Internacionales y para la Estrategia).
  • 30Harbulot, 1999.
  • 31Martre, Clerc y Harbulot, 1994.
  • 32Cometto, 2007.
  • 33Véase «La escuela de guerra económica», sin fecha.
  • 34«Philippe Caduc», 2018.
  • 35Wanlin, 2018.
  • 36Lancrenon, 2019.
  • 37Fansten y Le Devin, 2016.
  • 38Carayon, 2003.
  • 39Delbecque, 2003.
  • 40Drif, 2018.
  • 41El grupo Arcelor había nacido en 2001 por la unión de las empresas Arbed (Luxemburgo), Lusinor (Francia) y Aceralia (España). Esta última era heredera de las sociedades Altos Hornos de Vizcaya y de Altos Hornos del Mediterráneo.
  • 42Espinosa, 2019.
  • 43Cohadon, 2010.
  • 44Keck, 2014.
  • 45«DGSE’s corporate intelligence brief», 2013.
  • 46«DGSI’s K department beefed up», 2016.
  • 47Centre Français de Recherche sur le Renseignement, sin fecha.
  • 48«Once taboo, economic intelligence gains ground in Macro’s France», 2018.
  • 49Nakashima, 2013.
  • 50Untersinger y Follorou, 2014.
  • 51Rodríguez y Sánchez, 2018.
  • 52GReAT, 2015 y Paganini, 2015.
  • 53Follorou, 2016.
  • 54Harbulot, 2013.

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  1. MDII 23 octubre, 2019 en 10:13 pm - Responder

    Felicitaciones por este artículo, es estupendo. Y con una buena bibliografía que lo apoya.

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